Borrón y cuenta nueva

Había escrito todo un texto sobre mi experiencia y mi camino en la liberación sexual y me doy cuenta que puedo ahorrarme esa apertura y mi monólogo enorme sobre mi vida en secundaria.

Seré breve con mi historia: la sexualidad nunca fue ni ha sido tema de conversación en mi familia; ni con mis papás ni con mis hermanas. Mi introducción a ésta fue por amigos hombres en secundaria. En esas épocas, era de lo más común escuchar sobre lo mucho que nuestros compañeros y amigos se masturbaban, era motivo casi de admiración y reconocimiento. Por otro lado, hablar de mujeres haciéndolo era más bien para señalarlas como urgidas, putas y carentes de un hombre que las – satisficiera – .

Borrón y cuenta nueva

Considero yo que este primera introducción o punto de partida es bastante similar en muchos casos. La sexualidad es un tabú en casa y con lo que escuchas en otros espacios, es evidente que debe girar alrededor del placer masculino. Con eso en mente, auto explorarse no parece tan atractivo y entender que mi placer como mujer en una relación también es importante, menos.

Así, mi primer acercamiento al auto conocimiento fue gracias a que una amiga en la prepa me dijo que era mi derecho y responsabilidad (casi obligación), encontrar qué era lo que yo disfrutaba y que el placer debe de ser compartido. Gracias, Luchi, te hice tu altar. Tiempo después, mi novio de ese entonces me regaló una membresía a una página “omgyes: la ciencia del placer femenino”. Ahora no era sólo mi amiga diciéndome lo importante que era, ¡sino cientos de otras mujeres de todas las edades y ocupaciones! Esa apertura por parte de tantísimas mujeres cambió mi vida y mi percepción de las cosas.

Borrón y cuenta nueva

Hoy puedo decir que, como todos los procesos, la liberación sexual femenina es algo que se vive al ritmo que se quiere hacerlo. Sin presión, sin prisa y sin estrés. Complacernos es nuestro derecho, auto conocernos una necesidad y que somos las dueñas de nuestra libertad, un hecho.

Durante años la “educación” sexual que recibimos a través de los medios de comunicación y en diferentes espacios ha sido falo-centrista y qué creen, ¡se les acabó, señores! Si bien empecé este escrito (y mil borradores atrás) sin saber bien cómo, puedo decir que lo acabo segura de diversas cosas: nos toca recuperar espacios, nos toca recuperar derechos y nos toca recuperar nuestros cuerpos. Tenemos el poder y la responsabilidad de auto complacernos y ser independientes en todos los aspectos que elijamos. Platiquemos de ello con nuestras amigas o con las mujeres que decidamos hacerlo.

Ya no más tabúes estúpidos: la liberación sexual femenina es lo de hoy.

Melissa.

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