La sexualidad, como nosotras mismas, va transformándose y manifestándose de maneras diferentes a lo largo de nuestra vida, pero hay cosas, como la masturbación, que pueden permanecer como una constante (bastante saludable) a lo largo de las distintas etapas de vida que vamos transitando.

Lo que significa esto es que no pasa nada, ni tiene nada malo si una mujer de dieciocho años se masturba mucho o poco en comparación con una de quince, más o menos que una de veinte, ni tampoco es mejor una que se masturba más a los cincuenta que a los cuarenta, ni debería asombrarnos que una de setenta aún se regale placer como cuando tenía treinta.

En todo momento, a cualquier edad y de cualquier manera, darse amor a una misma es siempre una excelente alternativa y decisión.

¿Quién dice cuándo es “demasiado tarde” para el amor?

¡O incluso para jugar!

Y no te estoy hablando de enamorarte de nadie, ni de jugar a trepar un árbol ni a saltar la cuerda. Te estoy hablando de amarte a ti, y de jugar contigo, divirtiéndote con tus fantasías, tus deseos y tus juguetes sexuales, gozando en complicidad contigo misma, regalándote momentos de disfrute, relajación, expansión, intimidad y amor para ti misma.

Por desgracia, muchas mujeres cargan con la idea de que, pasada cierta edad, o ciertas experiencias como el haberse emparejado, casado, el haber vivido la maternidad, haberse divorciado o incluso, haber enviudado, las convierte en seres asexuales, sin deseos ni fantasías, incapaces o, peor aún, no merecedores de experimentar sensaciones y vivencias disfrutables y placenteras dentro del terreno de su erotismo personal.

Afortunadamente, hoy sabemos que una mujer puede sentir placer en cualquier momento de su vida, ya que, por mencionar un dato curioso, su clítoris no envejecerá, lo que podría garantizarle maravillosos orgasmos cada vez que así lo desee. Y si a esto le sumáramos las bondades de un succionador de clítoris de alta calidad  (como los que encontrarás en nuestra tienda en línea www.CHERISH.mx) , que pueden brindar intensos y múltiples orgasmos, además de que favorecen la respuesta sexual (como la excitación y la lubricación), imagina la historia de amor y erotismo (en soledad o en compañía) que se escribiría en ese magnífico cuerpo.

Tu cuerpo no te juzga (como muchas veces tú a él sí), a tu cuerpo no le importa si eres joven, madura, fitness, si eres soltera o tienes pareja, si eres empresaria o te dedicas a tu hogar, si eres madre, madre soltera o emparejada, si estás arreglada o te acabas de levantar, a tu cuerpo solo le importa ser el vehículo en el cual puedas tener la posibilidad de vivir toda tu vida y tus experiencias. Presente, consciente, conectado contigo misma y con la vida. A tan buen amigo, merece la pena consentir de vez en cuando, y si bien es cierto que hay muchas formas de consentir a nuestro cuerpo, indudablemente tocarlo, acariciarlo, disfrutarlo y darle amor y placer, es una de las más gratificantes.

Atrévete a brindarte amor y placer, a regalarte un obsequio de ti, para ti, a darte momentos de intimidad, autoconfianza, autoestima, salud sexual, sensualidad, diversión, conexión y relajación. No importando tu edad ni etapa de vida, recuerda que tu cuerpo es tu territorio, y tu placer, tu derecho, libre y supremo.

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