MATERNIDAD Y SEXUALIDAD

¿La maternidad y la sexualidad es algo que puede vivirse a la par? ¿Y si no siento deseo? ¿Y si me siento incómoda? ¿Y si me da culpa querer explorar? ¿Y si mi pareja ya no me voltea a ver?

La maternidad es un proceso de muchos cambios y adaptaciones a nivel físico, emocional, mental y social, y dudas relacionadas a la mencionadas lo acompañan. Exploremos cada uno de estos aspectos.

Las hormonas y su impacto.

Es bastante común escuchar o leer que muchos de los cambios en la sexualidad se deben a las hormonas, pero ¿cómo cual es la relación con lo que pasa en el cuerpo? Durante la lactancia existe una baja de en los niveles estrógenos, que influyen en la disminución de la lubricación vaginal  y la vasocongestión, lo que puede dificultar la excitación y provocar dolor durante la penetración y el coito. Ante esta situación son recurrentes los pensamientos en mujeres acerca de que el cuerpo ya no funciona para el sexo y es mejor dejarlo de lado, la realidad es que puede haber sexualidad y existen alternativas para vivirla diferente.

¿Qué pasa con el deseo sexual?

Aunque las hormonas aquí también pueden estar provocando un desajuste, no hay que responsabilizarlas de todo, ya que el deseo sexual también involucra más factores, no sólo es que pueda haber una inhibición del deseo, sino que si se suma la recuperación después del parto, la atención total a al bebé, el cansancio, las pocas horas de sueño, las felicitaciones, visitas, la comunicación y relación en pareja, familia y amistades, y la presión de tener que controlar y gestionar todo ello a la par, resulta complejo encontrar una espacio y tiempo para considerar si se sienten ganas o no.

Por otro lado, hay mujeres que a pesar de todo este movimiento expresan que ha habido un aumento de deseo e interés en tener encuentros sexuales, y se ve interrumpido por la interacción ahora con su pareja o bien sentimientos de culpa o temor de establecer una relación por cómo se encuentra su cuerpo o por el solo hecho de ahora ser mamás y no priorizar su rol materno.

¿El ser mamá es diferente a ser mujer?

Si bien la sexualidad hacia las mujeres siempre ha sido un tema que se limita y del que poco se habla a nivel cultural, durante la maternidad pareciera que ni siquiera debe mencionarse. Esto sucede por la idea que existe acerca de un cambio de rol radical : el significado de ser mamá. Una mujer al ser madre cambia en la percepción de sí misma, de las actividades que debe realizar y hasta de los pensamientos que debe tener. Si bien hay una nueva personita a su cuidado y es su prioridad en este momento, la separación de su ser mujer la realiza a veces ella misma, reforzada por los vínculos a su alrededor. Este “ser madre que significa apego, amor, ternura, sacrificio” es repetido constantemente por su familia, personas cercanas como amistades y pareja.

El vínculo y la sexualidad con pareja

En esta adaptación a nuevo rol, es común notar que las parejas no buscan relacionarse sexualmente, ya sea por ideas de su pareja tales como “No la quiero lastimar“, “Me inspira ternura y cuidado”, “Quiero respetarla y no ofenderla” y que algunas mujeres las perciban como poco interés de sus parejas y relacionarlas a no sentirse atractivas. Si bien, el interés principal de  muchas mujeres no sea la práctica coital o penetrativa, no quiere decir que no quieran tener un momento de intimidad.

Una situación también a mencionar son la distribución de actividades en casa y cuidado del bebé. Al ser depositados principalmente en la mujer es común que existan dificultades en la comunicación y convivencia. Si bien cada vez más los casos donde se ejerce una maternidad y paternidad compartida, se requiere de un mayor involucramiento de parte de los padres para aliviar la carga de las actividades, No esta de más mencionar el respeto a la decisión si se desea un segundo embarazo próximo.

Lo que nadie dice: El verse y sentirse bien

Los cambios corporales son parte de esta transición, los cambios en peso, en piel, cabello y hasta los relacionados a  las dificultades al orinar son parte del día a día y por supuesto que impactan en la percepción de sí misma. Habrá episodios de ansiedad, incertidumbre, tristeza, temores y de un momento a otro de alegría. Es parte de la transición, lo recomendable es trabajar con las emociones primero o a la par de lo corporal, es normal sentirse vulnerable y es válido pedir apoyo cuando no se puede más.

Y con todo esto ¿Qué puedo hacer?

  • Distribuir actividades y cuidados con pareja o si hay apoyo de familiares, amistades o cuidadores.
  • Tomar espacios y tiempos para sí misma, tanto para descanso como para actividades que involucren alejarse por unos minutos del rol de ser mamá y se enfoquen a intereses personales que relajen y alivien. Recordar que ser mujer no esta peleado con ser mamá.
  • Atender emocione. No resguardarlas, brindar espacios para sentirlas y buscar apoyo con personas cercanas o incluso de manera profesional.
  • Autoestimulación, revisar maneras de estimulación que resulten placenteras a solas, además los orgasmos pueden hacer que se liberen hormonas que apoyen en el estado anímico.
  • Comunicación en pareja para la expresión del deseo sexual. Hablar de emociones y maneras de buscar momentos de intimidad aunque no incluyan relaciones sexuales coitales.
  • En encuentros sexuales, buscar más estímulos que involucren todos los sentidos y complementen la excitación, no centrarse en los genitales sino en todo el cuerpo.
  • Uso de un lubricante para favorecer e incrementar las sensaciones placenteras en actividades coitales y penetrativas, así como posiciones sexuales donde se pueda dirigir y controlar la penetración.
  • Ejercicios para fortalecer suelo pélvico y disminuir las molestias al orinar, incluyendo accesorios o juguetes sexuales para apoyar en la musculatura e intervenir en el disfrute y goce de la sexualidad.

Las transiciones requieren de pequeñas crisis y adaptaciones, la sexualidad acompaña durante toda la vida, incluso en la maternidad.

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